¿Por qué no nos ayudan lo buenos?

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En toda historia, incluso en las que cuentan los malos, siempre gana el bien. Esa ha sido una de las formas más eficaces de programar a la humanidad para mantener viva la esperanza. El mensaje principal de esas historias queda tatuado en la mente inconsciente: “el bien siempre triunfa ante la adversidad”. Sin importar lo malvado que sea el rival, siempre es derrotado y desterrado por las fuerzas del bien. Mitología, leyendas, cuentos, fábulas, novelas, libros sagrados, películas, series, obras de teatro, ópera, cómics y las obras que más han trascendido en la historia, se basan en esta premisa. Es por ello, que a la humanidad le cuesta tanto trabajo aceptar que el mal triunfó y está imponiendo sus condiciones en este planeta. Pero, ¿y los buenos? ¿Acaso no se supone que están a punto de aparecer para ayudarnos a liberarnos del mal?

Para comenzar, deberíamos preguntarnos a quiénes llamamos los buenos. Y es que parte de la manipulación oscura, ha sido fabricar todo tipo personajes que surgen en momentos aciagos para rescatar a la humanidad. Así han desfilado durante siglos los héroes que nos salvan: dioses, ángeles, seres divinos encarnados, súper hombres, maestros ascendidos, profetas, gurús, personajes de la política y la religión, extraterrestres de diversas razas, guerreros que conforman alianzas intergalácticas e incluso humanos extraordinarios que surgen del seno del pueblo y lo guían hacia las grandes transformaciones.

La mayor parte de ellos han surgido, o surgirán pronto, del seno del sistema. Creador de estos supuestos disidentes que seducen a las masas, pero se encargan de llevar a cabo la agenda de la oscuridad. La realidad es que el sistema está detrás de todo, tanto del mesías como del anticristo. Incluso, aquellos hombres y mujeres extraordinarias que han pasado por el planeta en los últimos cuatro mil años, terminaron abonando a los planes del sistema de alguna manera. En contra de su voluntad, sí, pero su vida y obra terminó siendo apropiada y tergiversada por las fuerzas oscuras para manipular a las masas.

A Jesús, Mahoma, Krishna y Buda, por citar algunos, les crearon una religión y se cargaron su enseñanza original con dogmas y doctrinas repugnantes. Les robaron su humanidad y los revistieron con un halo de divinidad que utilizan con fines de dominación, al desproveer a las personas de la inspiración y guía de otras personas comunes y corrientes que lograron vivir desde el amor a pesar de vivir dentro del sistema. En otras palabras, utilizan la luz de esos extraordinarios seres para crear un personaje e instituciones que sirven a sus oscuros fines. De esa manera no solo se burlan de la luz al utilizarla para manipular y dañar, sino que la contaminan con la devoción de los creyentes.       

De igual modo, hubo grandes comunidades que formaron culturas increíbles como la Cátara, Celta, Hopi, Esenia y muchas otras, pero fueron asesinadas y borradas de la faz de la Tierra. Y lo que quedó de ellas, fue tergiversado para erradicar su verdadera enseñanza y favorecer su agenda oscura. O también, las grandes culturas ancestrales como Egipto, Grecia, Persia y tantas más en Mesoamérica y el mundo entero, que fueron infiltradas y destruidas desde dentro. Todas ellas nacieron en la luz, fueron creciendo y llegaron a consolidarse como un contrapeso real a la oscuridad en este plano. Sin embargo, las tinieblas se infiltraron en ellas y poco a poco las contaminaron hasta que las transformaron en pueblos violentos, conquistadores, opresores, destructores, con gobiernos despóticos que situaron el dominio, el poder y la riqueza por encima del bien común y el respeto a la libertad. Ninguna de estas grandes culturas resistió tal degradación de valores y principios, e, invariablemente, terminaron autodestruyéndose. Hoy nos venden como profecías una serie de falsas interpretaciones de su obra, sustentadas por académicos y científicos a su servicio, que dictan lo que hay que creer y lo que no. Iguales que los sacerdotes de las distintas religiones y los líderes de sectas que se dedican a propagar todo tipo de desinformación que solo anestesia, confunde y divide a la especie humana.

Aun así, de alguna manera siempre hubo un contrapeso para los planes oscuros. Por ejemplo: mientras Europa estaba hundida en el oscurantismo de la Edad Media, en América florecían las culturas mesoamericanas. Cuando éstas cayeron después de la intervención europea, comenzaba el Renacimiento en el viejo mundo. La pregunta es, ¿percibes un contrapeso en los tiempos actuales? Seguramente no, porque a finales del siglo 18 comenzó a desaparecer. Lo que antes eran comunidades y movimientos importantes, se redujo a esfuerzos individuales. Como es obvio, éstos son infinitamente más controlables que las colectividades.

No niego que surjan algunos grupos que intenten levantar la voz de manera genuina, pero rápidamente son silenciados, descalificados, infiltrados e incluso desaparecidos. Ningún tipo de oposición colectiva con fines loables tiene futuro alguno en este plano. La tiranía oscura está concretando sus planes y no van a permitir que nadie los ponga en riesgo. Si permiten que haya protestas es solo para aparentar que cada vez más personas están tomando conciencia y pronto todo cambiará, es decir, para mantener viva la esperanza de las masas, pero no es más que pura disidencia controlada. Cualquier persona vinculada política, económica, religiosa, social o moralmente a los movimientos sociales que están en boga, está trabajando en favor del sistema. La única alternativa viable, es la liberación individual. Pero en los tiempos del vacío eso no seduce a casi nadie por el trabajo y el sacrificio que implica.

Y a todo esto, ¿existen los buenos?

Sí, por supuesto que existen, pero no como nos platican los contactados, mediums, canalizadores y toda suerte de iluminados de la new age que traen “alentadores mensajes de libertad” desde otros planos. Todos estos “honorables miembros del mainstream de la espiritualidad” con cientos de miles de seguidores en sus redes sociales (que curioso que a ellos no los censuren y desaparezcan, ¿verdad?), tienen una visión demasiado tergiversada de la realidad.

En publicaciones anteriores, mencionaba que las dimensiones involucradas en esta historia son tres: la tercera (tú, el ser humano), la cuarta (tu cuerpo energético, la expresión de tu esencia original que ha estado desde tu primera encarnación y que vive en esa prisión energética conocida como “plano astral”) y la quinta (tu Yo, tu origen, tu esencia; ese ser que eligió venir a la Tierra con el propósito de hacer un contrapeso cuando la oscuridad comenzó a invadir y colonizar el planeta). Hay más dimensiones después de la quinta, pero ellas apenas saben que existimos. De igual manera que tú no eres consciente de lo que le está sucediendo ahora mismo a una de las células que conforman tu pie derecho. Supones que existe, pero si está en problemas o no, es algo que tú ni te enteras.

De tal suerte, que cuando hablamos de los buenos nos referimos a nuestros pares de cuarta y quinta dimensión. El asunto es que nuestro Yo de cuarta dimensión está prisionero en la matrix igual que nosotros. Él en la matrix energética y nosotros en la física. Y al igual que nosotros aquí abajo, ellos también fueron engañados desde que llegaron a este plano:

Primero les borraron la memoria para que no supieran ni de donde vienen ni a qué. Para que no fueran conscientes de las reglas del juego que impuso la oscuridad en este plano y se dejaran manipular al antojo de la oscuridad. Acto seguido, los conectaron a nivel energético a un ser que finge ser un maestro que los guía para aprovechar al máximo la experiencia humana. Nada más lejos de la verdad. Ese supuesto maestro, no es más que un ser oscuro de un nivel importante que determina lo que será tu siguiente encarnación: cuándo naces, en qué país, en qué condiciones socioeconómicas, quiénes son tus padres, cuál será tu relación con ellos, si estarás sano o no, cómo serán los vínculos que formarás durante tu vida; así como cuándo y cómo vas a morir, y los aspectos más relevantes de cada encarnación. Es decir, antes de nacer, lo más importante en tu vida ya fue determinado por alguien que no fuiste tú (aunque nos hicieran creer lo contrario). El libre albedrío no existe, solo sirve para que elijas de qué manera llegarás del punto A al punto B. Y si te estás saliendo del redil, a través de esa conexión que tienen con tu cuerpo energético, pueden hacerte regresar a cumplir el plan original cuantas veces lo deseen.

Sé que suena muy drástico. Pareciera que no hay manera de zafarse de esto, sin embargo, la conciencia, tu esencia, está almacenada dentro de tu corazón energético, en el centro de tu pecho. Podrán borrar tu memoria, pero solo tú puedes borrar tu esencia. ¿Cómo? Renunciando a ella, mientras no lo hagas puedes acceder a ella y hacerte responsable de tu destino (asumiendo las consecuencias de tu osadía, claro).

La verdadera matrix

La oscuridad triunfó no porque sea más poderosa que la luz, todo lo contrario. Sino porque los seres humanos fueron apagando su luz encarnación tras encarnación. Esos seres que determinan el rumbo de nuestra vida, nos pusieron una y otra vez en situaciones adversas. Y cada vez que en una vida -consciente de ello o no- alguien se rebelaba y fortaleció su luz, al regresar a dar cuentas de su vida, el supuesto guía impuso severos castigos que tuvieron efecto tanto en el plano energético, como en las encarnaciones posteriores. De ahí que una gran cantidad de nosotros fue renunciando a vivir en amor encarnación tras encarnación. Y no solo eso, comenzaron a sentirse cómodos en el obrar desde la oscuridad. A grado tal que su cuerpo energético perdió su luz por completo y terminó siendo uno de ellos. Una importante cantidad de seres humanos “malos” que vemos por todos lados, alguna vez fueron como nosotros, pero terminaron perdiéndose en la experiencia humana y jugando para el equipo contrario. El resto de ellos, son de naturaleza oscura y por lo general ocupan puestos de poder. Ellos son los que gestionan la matrix en el plano físico y se encargan de perpetuar el sistema que tantos beneficios les ha traído desde hace siglos.      

De ahí que podemos afirmar que los únicos buenos que no están esclavizados, son nuestros pares de quinta dimensión. Ellos son quienes podrían venir a rescatarnos, pero esto ya no es posible bajo ningún escenario. Y es que cuando comenzó la invasión y posterior colonización de la Tierra por parte de las fuerzas oscuras, pusieron una malla energética alrededor del planeta que hace las veces de frontera desde la cual controlan el acceso y la salida de este plano. Pero, ¿qué es esa malla? Es un campo de energía de baja vibración que atrapa como tela de araña a todo aquel que no vibre en frecuencias bajas, es decir, ningún ser que no sea oscuro puede atravesarlo.

Al principio este campo energético no era tan poderoso y los nuestros de otras dimensiones encontraron la manera de manifestarse y recordarnos quienes somos, de dónde venimos y para qué nos encarnamos. Como muestra de ello, hay toda suerte de manifestaciones de seres y vehículos propios de otros mundos en diversas culturas originarias alrededor del mundo. De alguna manera estaban presentes y nos ayudaban a formar en esta Tierra en estado de sitio sociedades regidas por los principios universales del amor. Hasta que la oscuridad las infiltraba y terminaba con ellas.

Esta malla se ha ido alimentando de toda la energía de baja vibración que se produce en el planeta desde hace cinco mil años, y se fortaleció a tal grado que su densidad es impenetrable para cualquier ser de luz. Toda acción con intenciones oscuras suma a su fortalecimiento: desde la energía de baja vibración provocada en un robo, el abuso sostenido de un maestro a sus alumnos, la golpiza que propina un hombre a su esposa; hasta la que se genera en una guerra donde hay cientos de muertos, una crisis económica que golpea a varios países, un desastre natural y la detonación de una bomba nuclear en el océano. Todo ese dolor y sufrimiento provocado indistintamente a humanos, seres de la naturaleza y la propia Tierra, generan energía de baja vibración que fortalecen la malla, o mejor dicho, el muro que nos aísla del resto del universo.

Como ya te estarás imaginando, solo entidades de baja vibración pueden atravesar el muro como se les venga en gana. Y para ello abren portales en eventos que concentran grandes cantidades de gente, en lugares donde la energía de la Tierra es potente, en ciudades y barrios violentos; o bien en ceremonias ancestrales donde los asistentes van sin defensas y terminan parasitados, tales como tomas de ayahuasca, peyote o similares, temazcales, rituales prehispánicos, oraciones multitudinarias, meditaciones colectivas, etcétera. Aunque también aprovechan fechas como halloween, navidad, san valentín, el 1º de mayo; eventos astronómicos relevantes o de alto contenido simbólico; o eventos de gran calado como ceremonias de inauguración de juegos olímpicos o mundiales de futbol, el super bowl, entregas de premios y eventos políticos, religiosos y sociales de trascendencia global; para realizar ceremonias, rituales y toda suerte de aberraciones que alimentan a todas las entidades oscuras que dejan entrar a través de dichos portales.

Cabe aclarar que, de un tiempo a la fecha, los ovnis que pueden divisarse en cualquier lugar del mundo son tripulados por seres de baja vibración, ya que son los únicos compatibles con la vibración actual del planeta. Dentro de la malla, son los dominios de la oscuridad y están vetados para seres de una vibración más alta.

Entiéndase que cada vez hay más entidades de baja vibración en este plano y todas necesitan alimento energético. Por eso es cada vez mayor su necesidad de generar miedo, dolor y sufrimiento en todo ser vivo. Esa es la energía que nutre y fortalece tanto a las entidades colonizadoras, como el muro que rodea el planeta al más puro estilo de las ciudades amuralladas del medioevo.

¿Fuimos abandonados a nuestra suerte?

Así fue que nuestros pares de quinta dimensión perdieron toda posibilidad de intervenir en este plano. No quiero decir que perdieron contacto total. Siempre han existido humanos con los canales psíquicos abiertos capaces de entablar algún tipo de comunicación, principalmente a través de los sueños, la meditación o alguna otra disciplina de tipo “espiritual”. Muchas veces esas personas no tienen conciencia de que ese contacto se establece con una versión de sí mismas en una dimensión superior, por lo tanto, asocian esto como ideas producto de su inspiración o intuición; o bien que la fuente de donde provienen estas ideas o incluso diálogos, son ángeles, maestros, guías o hasta un ser divino. Como Juana de Arco, por ejemplo, que decía que “dios le hablaba”, pero no era precisamente “eso” lo que se comunicaba con ella. Aquí no puedo dejar de mencionar que resulta evidente que, con demasiada frecuencia, las entidades oscuras disfrazadas de “buenas” intervienen esta comunicación para engañar y manipular a los incautos o inexpertos, pero con el tiempo se aprende a identificarlas y apartarlas.

Pero bueno, lo importante aquí es centrarnos en la posibilidad de que alguien venga de fuera a rescatarnos de la tiranía oscura. Y creo que a estas alturas ya debe estar quedando claro que pensar eso no es solo inocente, sino muy poco estratégico para tu porvenir, ya que los únicos que podrían intervenir, si ese fuera el caso, serían aquellos seres de quinta dimensión que tienen un humano encarnado en la Tierra. El resto, aunque quisiera, no podría. Pero, ¿por qué no hacer algo para terminar con esta pesadilla en la que vivimos tantos? Principalmente por dos cosas: (1) Porque antes de venir aquí se comprometieron con la no intervención. Una cosa es ayudarnos a recordar de quiénes somos, de dónde venimos y para qué estamos aquí, y otra muy diferente es venir a hacernos la tarea. Eso no ayuda a crecer a nadie, sino todo lo contrario. Y (2), porque el amor incondicional implica el respeto irrestricto del libre albedrío de cada quien. Y si un humano -consciente de ello o no- elige quedarse aquí o vivir del lado oscuro, deben dejarlo ir. Intentar impedirlo sería imponerle algo en contra de su voluntad, y eso es justamente lo que hace la oscuridad, no el amor. Por ello es que su intervención se limita a intentar hacernos ver el engaño, a recordarnos nuestro origen y poco más. El resto depende de cada uno de los seres humanos.

En la actualidad, el gran reto de todos los seres de luz de la galaxia, no es venir a salvar algo que no tiene salvación porque los humanos así lo eligieron, sino sacar de aquí a quienes aún vibran en amor y no se identifican con la vida de mierda que ofrece este plano. El mundo ya no tiene salvación, pero nosotros sí. Y están haciendo todo lo que pueden para lograr hacernos tomar conciencia de que el tiempo se acabó, para que nos identifiquemos con ellos, nuestra esencia, y no con el “yo” que nos creó el sistema para anclarnos a este plano, para que les ayudemos a salir de aquí soltándonos de todo lo que nos apega a lo mundano.

En otras palabras, somos nosotros quienes tenemos que ayudarles a ellos. Somos nosotros quienes tenemos que acercarnos a ellos para reintegrarnos en un mismo ser nuevamente. ¡Pero el sistema lleva siglos diciéndonos que será al revés y nuestra estúpida mente está convencida que así será! Que algo o alguien va a venir a llevarse al más allá a todos los malos para que nosotros podamos vivir en un mundo color de rosa sin hacer nada por lograrlo. ¿No es absurdo?

En conclusión, los buenos existen y están haciendo lo que pueden para que los humanos y sus cuerpos energéticos de cuarta dimensión tomen conciencia de su naturaleza; se identifiquen con ella y no con la identidad espuria creada por la oscuridad para anclarlos a este plano; comiencen a vivir en amor en toda la extensión de la expresión; renuncien a lo mundano y acepten de una vez que este mundo solo les ofrece dolor y sufrimiento, y cada día que pase será peor.

En el momento que juntemos la cantidad de energía de luz suficiente, se abrirá un portal en el muro que nos tiene aquí encerrados, y con la fuerza con la que los que están fuera nos están jalando y el impulso que nosotros logremos, saldremos de aquí. Para eso servirá la tan mentada “masa crítica”, para sacarnos de esta prisión, no para iluminar la Tierra y que todo sea dicha y felicidad. Para ello, cada momento cuenta, cada elección es determinante. Lo que haga cada uno de nosotros en su proceso individual, nos beneficia a todos. Afuera todos quieren que regresemos todos los que estamos aquí atrapados y trabajan duro para ello. Cada uno de nosotros cuenta y mucho para el colectivo de luz del cual somos parte, pero cada quien debe hacer su parte. Quien no la hace está eligiendo quedarse, conscientemente o no. Al seguir anclado a lo mundano o ansiando un futuro mejor, estás renunciando al premio mayor a cambio de un grillete.

Nadie va a hacer las cosas por ti. La oscuridad solo te está tentando y si te traicionas a ti mismo a cambio de la felicidad que siempre soñaste, pronto se te convertirá en mierda. Recuerda: “en 2030 no tendrás nada y serás feliz”. Y cuando te arrepientas será demasiado tarde. El tren pasará una sola vez. Está en ti aceptar con madurez que las cosas no son como quisieras y asumir la responsabilidad de tu salvación y, de paso, la del colectivo del que formas parte. Si quieres ser oscuridad, entrégate sin culpas ni remordimientos al infierno que elegiste. Pero si quieres ser amor, responsabilízate de hacer lo que tienes que hacer y trabaja duro, con constancia, sin miedo y confiando en que el producto de tu esfuerzo se multiplica con el esfuerzo de los demás, y más temprano que tarde, nos va a sacar de aquí.  La Nueva Era de luz ya comenzó fuera de esta prisión. Dentro, las tinieblas reinarán indefinidamente. Salir de aquí representa la auténtica libertad. No tengo certeza de cómo va a ser una vez que lo logremos, pero de algo puedes estar seguro: ni lo mejor que hayas vivido en la Tierra se compara mínimamente a lo que será tu vida en tu lugar de origen. Hazlo posible, depende de ti.