Los paradigmas de siempre

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Se dice que el caos actual es producto de un cambio de Era. Que se están derrumbando los paradigmas que determinaron la realidad en este plano durante los últimos miles de años y en su lugar están naciendo unos nuevos. Pero veamos, ¿realmente están naciendo unos nuevos o solo se está cambiando de modelo? Me explico con un ejemplo:

Una persona casada que decide divorciarse está cambiando del paradigma del matrimonio y la vida en pareja, al paradigma de la soltería y todo lo que ella implica. Quien solo cambia de pareja no está cambiando de paradigma, solo está cambiando de modelo. Y está bien si esa persona se siente cómoda viviendo en pareja, pero a la vuelta de un tiempo se le volverán a presentar los mismos problemas que implica la vida en pareja pero con una cara diferente. Si lo que quiere es quitarse de encima esos problemas debe cambiar de vida, no de pareja. Nunca encontrará la pareja perfecta porque el problema no es la persona de enfrente, sino ella misma. Aceptarlo y comenzar el proceso necesario para revertirlo es absolutamente transformador. Cualquier otra cosa solo implica hacerse tonta sola y justificarse ante sí misma y ante los demás.

Pues lo mismo pasa con la humanidad actual que sigue buscando fuera la solución a todos sus problemas interiores. Sigue aferrada a encontrar una realidad diferente sin salir de la prisión donde se encuentra esclavizada.

En la publicación anterior decía que los cuatro paradigmas que sostienen la realidad en este plano son: política, religión, ciencia y economía. Quienes sostienen la idea de una transformación profunda una vez superado el caos actual, están perdiendo de vista dos cosas: la primera es que la oscuridad trabajó con ahínco más de cinco mil años para que eso no suceda. Y la segunda, que a lo largo de ese período logró que la humanidad se sienta cómoda en esta realidad y rechace cualquier intento de transformarla. De ahí que cuando mucho cambiarán las formas, pero el fondo seguirá siendo el mismo.

El capitalismo colapsará y, aunque siga existiendo en algunos países, perderá la hegemonía global.  Es su lugar se impondrá un régimen socialista tirano y controlador. ¿El ser humano se hizo responsable de sí mismo y de lo que implica la vida en sociedad privilegiando el bien común? No. Por lo tanto, ¿se transformó el paradigma de la política? No, solo se cambió de régimen. Las religiones se unificarán, algunas se derrumbarán y las masas seguirán adorando a “seres superiores” que impondrán sus códigos de conducta unificados para toda la población mundial de acuerdo a “valores humanistas”, por medio de los cuales controlarán a la población. ¿El ser humano desarrolló por sí mismo su espíritu sin intermediarios y tomó conciencia de su auténtica naturaleza? No. Por lo tanto, ¿se transformó el paradigma de la religión? No.

Se unificarán los programas de estudio a nivel mundial, la educación será obligatoria y se continuará programando las mentes de las personas para evitar que piensen por sí mismas, se cuestionen y tengan un criterio propio. La ciencia impondrá sus reglas en la alimentación, la salud, la biogenética  y la concepción de la realidad. ¿El ser humano llegó al entendimiento de sí mismo y de todo lo que rodea por medio del pensamiento crítico, la experimentación propia y el libre desarrollo de sus habilidades físicas y metafísicas? No. Luego entonces, ¿se transformó el paradigma de la ciencia? No. Y por último, la moneda física desaparecerá. Se impondrán las criptomonedas pero solo las reguladas por los bancos centrales. Se igualarán los ingresos de la población con una renta universal básica. La banca tradicional se transformará radicalmente. Habrá una fiscalización total de ingresos y egresos, y por ende, un control absoluto de la población mundial por medio de un estado totalitario. ¿El ser humano se liberó de la prisión que implica la economía? No. ¿Se transformó ese paradigma? No.

Y para todos aquellos que viven con la firme idea de que todo esto algún día cambiará, o que la energía de Acuario iluminará a la humanidad para transformar todo mal que la aqueja y que la unión de todos como hermanos impedirá que se concreten los malévolos planes de la élite, les tengo la noticia de que lejos de ser parte de una solución, son una parte importantísima del problema. Su enfermedad se llama ”mantener viva la esperanza” y su principal síntoma es la ingenuidad. Pero de eso hablaremos en la próxima entrega.