Las dos vías de escape

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Como hemos visto hasta ahora, pareciera que las entidades oscuras que gobiernan el planeta no dejaron cabos sueltos al hacerse del control absoluto de todo lo que sucede al interior de la prisión. En los últimos cinco o seis mil años, no solo han transgredido la voluntad y el libre albedrío de todo ser vivo –comenzando por Gaia–, sino también las Leyes Universales e infinitas verdades que manipularon, descalificaron o de plano borraron para no poner en riesgo el funcionamiento del sistema y mantener a la especie humana dormida, sumisa y obediente. Ante esto, pareciera que el sistema fue diseñado para impedirnos salir de aquí, y a menudo las personas se preguntan si realmente existe una alternativa para escapar. La respuesta es no, no solo existe una, son dos, y para desgracia de muchos, ninguna es gratis. Vamos a conocerlas.

1. La muerte consciente

La primera alternativa para escapar de la prisión es a través de la muerte. Una vez que muere el cuerpo físico, tu energía se reintegra a tu cuerpo de cuarta dimensión y éste tiene que elegir si sigue o no a través de un túnel de “luz” a la entidad que sale a su encuentro. De esa elección depende tu destino. (Ya hemos hablado de esto en otras publicaciones. Para ampliar la información sobre el proceso, haz click aquí y aquí).

En esta opción, el éxito depende de qué tan consciente llegues al momento de morir. A mayor trabajo consciente en vida, mayor conciencia a la hora de enfrentar el momento clave.

El gran problema de esta alternativa es la desidia, apatía e inmadurez de la especie humana. Son realmente pocos quienes están dispuestos a hacer lo que tienen que hacer para reencontrarse consigo mismos y renunciar a lo mundano, a fin de fortalecer su conciencia lo más que se pueda y llegar en las mejores condiciones al momento decisivo después de morir.

En lugar de esto, se llenan de información creyendo que con eso bastará y se dedican a vivir la vida como si sus decisiones no tuvieran consecuencias. No toman en cuenta que al morir se olvida buena parte de la información aprendida en vida: ésta forma parte de la mente, y una vez que muere el cuerpo, la mente se desconecta y se pierde toda esa información. La única información que persiste después de morir es aquella que se obtuvo a través de las vivencias (aunque si decides seguir al guía por el túnel de luz, más tarde también será borrada y volverás a comenzar de cero).

De ahí la insistencia en que trabajes interiormente, porque de nada te sirve saber algo si no transformas tu realidad física y energética a través del trabajo interior consciente. Dicho en otras palabras, la información se almacena en el disco duro de tu computadora (la mente), que en automático se formatea cuando muere el cuerpo físico; en cambio, las experiencias conscientes que acumulaste en vida se almacenan en la nube (tu conciencia), es decir, trascienden el plano físico porque están almacenadas en tu cuerpo energético, que es, al final, el encargado de tomar la decisión que lo llevará a casa o lo refundirá eternamente en la prisión. En concreto, a la hora decisiva, de nada te sirve saber si no transformaste esa información en acciones conscientes a lo largo de tu vida.

2. La reunificación

La segunda opción es garantía de éxito. Por este camino, nada ni nadie puede impedir que salgas de aquí. Esta vía es reunificarte con tus cuerpos de cuarta y quinta dimensión sin pasar por la muerte de tu cuerpo físico. Esto es posible y significa que tu trabajo interior consciente y sostenido a lo largo de la vida, llegó al punto de elevar tu vibración hasta alcanzar un nivel de frecuencia tan alto, que la materia que conforma tu cuerpo físico se desvanece. Cuando esto sucede, al borrarse la materia que separa tu energía de la energía de tu cuerpo de cuarta dimensión (alma), se reintegran formando uno solo, y estos, a su vez, se reintegran a tu cuerpo de quinta dimensión (espíritu). Este cuerpo de quinta dimensión es tu esencia, es la parte de ti más evolucionada y consciente que, a su vez se encuentra en su propio proceso evolutivo. Su proceso se verá tremendamente beneficiado cuando se reintegren a él tu energía y la energía de tu cuerpo de cuarta dimensión. ¿Te imaginas la inmensa cantidad de vivencias y experiencias que recibirá de ustedes? Equivale a conectar a tu computadora un disco duro repleto de información y programas que multiplicarán su rendimiento.

Si esto se diera, el paso evolutivo que esto representaría es indescriptible. Piensa por un momento el inmenso valor que tiene, además, haberte mantenido en el amor a pesar de lo caótico de estos tiempos, del ataque permanente de la oscuridad para volverte como ellos y de la cantidad de ofertas que has tenido que rechazar para no venderte a cambio del placer de lo mundano.

El enorme sacrificio que estás realizando para reencontrarte contigo mismo y tu luchar por alcanzar la libertad a pesar de tenerlo todo en contra, tendrá una recompensa tan grande que tu mente no alcanza a percibirla, mucho menos a comprenderla. De ahí que se aferre a mantenerte dentro de los parámetros que conoce y en una realidad que puede controlar. Sin embargo, tu conciencia se impuso a la materia escuchando el llamado de tu esencia y te dio la fuerza para andar el último tramo de la ruta, justo cuando todo es más adverso que nunca. Como Frodo y Sam, de El señor de los anillos, cuando finalmente llegan a Mordor: están agotados y el vínculo entre ellos desgastado; ya no saben en quien confiar porque el mal los acompaña y los confunde todo el tiempo para destruirlos. El anillo pesa más que nunca y nubla la conciencia de quien lo porta, y, encima de todo, tienen que entrar en el territorio más peligroso de su mundo y concretar la obra.

Pues así nosotros, ya estamos en Mordor. ¿Vas a darte por vencido ahora? A estas alturas del trayecto, ¿vas a permitir que te destruya el gollum que te ha engañado sistemáticamente porque no has tenido el valor de hacerlo a un lado? ¿Vas a sucumbir a tu ego para conservar el anillo y renunciar a todo por el poder que te ofrece este mundo decadente? ¿Vas a traicionarte y traicionar a quienes, como tú, han hecho lo que está a su alcance y más para mantener encendida la luz en la galaxia?  

El llamado

Tu cuerpo de quinta dimensión te está llamando. Fue él quien eligió venir a la Tierra hace miles de años a fin de mantener vivo el amor en este plano. La aventura terminó. No se logró el objetivo, pero la ganancia que se obtuvo es infinita. Quizás antes de venir éramos unos jóvenes impetuosos que creyeron que podían hacer la revolución para salvar el mundo, pero esta experiencia los confrontó a una realidad que los hizo madurar y dar un paso a la adultez. Si eso fue a lo que venimos, es digno de celebrarlo. Muchos se perdieron (o ensombrecieron) en el camino, infinitamente más de los que imaginas, pero tú te has mantenido hasta ahora.

Llegó el momento de dejar de luchar por cambiar el mundo. Tu esencia te está llamando para que regreses a ella y concretar el proceso. Ese Yo de quinta dimensión es la fuente de donde provenimos y a donde regresaremos si hacemos lo que tenemos que hacer para lograrlo. No iremos a ningún cielo, tampoco a “la fuente de energía creadora de todo lo que existe”, a reencontrarnos con ningún ser supremo, ni a integrarnos a una totalidad donde todo es dicha y felicidad. Esas son tonterías propias del pensamiento humano más primitivo.

Nuestro origen está en un Yo de quinta dimensión. Lo que haya más allá de eso lo desconozco y sencillamente no me interesa. En este momento es imprescindible concentrar toda la fuerza, la energía y la conciencia en salir de aquí. Una vez que lo logremos, nos ocupamos del siguiente paso. Por ahora resulta irrelevante preguntarnos qué hay más allá de la quinta dimensión, hay que concentrarse en lo prioritario, que concretamente es vivir en amor, renunciar a lo mundano, fortalecer tu conciencia lo más que puedas para alcanzar cualquiera de las dos salidas aquí descritas y confiar en que si llegaste hasta acá, cuentas con los recursos internos para hacer frente a lo que venga en este y otros planos. Sigue adelante y, de una vez por todas, tira el anillo dentro del volcán.