Hoja de ruta del 2022

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Desde mediados de noviembre de 2021 y durante la mayor parte de 2022, reinará el caos. El colapso del antiguo régimen y el nacimiento de uno nuevo (para nada mejor que el anterior), traerán crisis y oportunidades. Este es el último llamado para definirse a nivel individual: la luz o la oscuridad, la materia o el espíritu. Llegamos a la parte final de un largo viaje. Te comparto una hoja de ruta para que no te pierdas en el último tramo del trayecto y alcances el objetivo de liberarte de la prisión.

Momento de reescribir la historia personal.

Es tiempo de ver al pasado de frente, pero no solo en lo que concierne al otro, sino con nosotros mismos. Se trata de romper con los viejos paradigmas que rigen nuestra conducta y son la base de esa identidad espuria que ya no tiene razón de ser.

Se trata de liberarnos de creencias, condicionamientos, programaciones, patrones de conducta y de todo aquello que nos aleja de nuestra esencia. Hay que romper las rígidas estructuras que nos aprisionan, la barrera que nos aísla de nosotros mismos y la nueva realidad cósmica que se está esforzando por nacer en nuestro corazón. Renunciar al deseo de controlar lo que está pasando a nuestro alrededor. El mundo es un caos, nada podemos controlar más allá de la manera en que elegimos trascender estos tiempos.

Para que surja algo nuevo, lo viejo debe morir. Es momento de sacar de nuestro interior todo aquello que nos impide ser nosotros mismos. Hay que limpiarlo, drenarlo y enterrarlo de una vez y para siempre.

Momento de sabiduría.

Percibir la realidad desde puntos de vista distintos, atreverse a mirar desde perspectivas diferentes a las del programa anterior, a las políticamente correctas, a las que nos anclan en la zona de confort o en el rol de “buenas personas”.

Momento de aprender a desapegarse, de aceptar que la vida y quienes nos rodean no perciben la realidad como nosotros, por lo tanto, los dejamos ir con amor y nos permitimos vivir y elaborar el duelo que está asociado a ello. Esto implica rendirse, abrir los brazos y dejar de retener -sin juzgar y desestimar su proceso- a quien eligió un camino distinto al nuestro y ejerce su derecho de percibir la realidad como le plazca y construir su destino en libertad.

Momento de aprender, de despertar talentos y habilidades dormidas.

¡Hay tanto que aprender sobre nuestra verdadera esencia! Dentro de nosotros está esa información. Hoy más que nunca está latiendo con fuerza en nuestro interior. La oscuridad apuesta todas sus fichas a apagarla. Es nuestro deber descubrir todo aquello que somos, de confiar en lo que ya conocemos y no hacemos porque nos sentimos impostores, de dejar salir nuestras habilidades y permitirnos ser nosotros mismos. Solo así nos acercamos a lo que somos en realidad.

Es momento de reinventarse. De intentar hacer eso que lleva tiempo dando vueltas en la mente, que grita desde el corazón y reprimimos por miedo o por dejarnos llevar por las responsabilidades de la vida mundana. Es hora de dar ese golpe de timón para enfrentar a nuestros fantasmas internos, a todo aquello que nos exige quedarnos en donde estamos ahora para perpetuar el control sobre nuestra voluntad y arraigarnos más en el personaje que nos construyeron para no ser quien verdaderamente somos.

Tiempos de “karma”.

El proceso de transformación desde lo profundo comenzó en 2018, pero desde 2012 pasaron cosas o se tomaron decisiones que marcaron un antes y un después. Es justo ahora cuando se comienza a cosechar lo sembrado en todos estos años. A quien haya hecho caso omiso al llamado para transformarse, la vida le pasará facturas muy elevadas. Ante esta situación hay dos caminos: negarse a confrontarse, a soltar, a cambiar, a ser uno mismo. O bien, aprovechar la última oportunidad que la vida nos presenta. Elegir el primer camino implica nunca salir de aquí. Elegir el segundo representa nadar en contra de una corriente que está más fuerte que nunca. Pero esto no debe ser motivo de desánimo. En cuestiones evolutivas, lo que suma es el proceso, no el resultado. Nunca es tarde para asumirse y comenzar a vivir en conciencia y en congruencia con lo que se es.

En estos tiempos, el pasado resurgirá con mucha fuerza. Tanto a nivel superficial y mundano, como profundo. Serán reveladas cosas que tienen que ser resueltas para poder seguir adelante en el proceso de transformación. El pasado se reflejará en el presente y tendremos que liberarnos de viejas culpas, miedos, heridas y lazos que nos unen a personas, entidades, actividades, creencias o a una personalidad espuria. Este es el momento ideal para emanciparse de una vez y para siempre de todo aquello que transgrede la voluntad y el libre albedrío; que determina la realidad y el destino; que obstaculiza, bloquea y aleja de uno mismo.

Tiempos para crear vida.

Quizás esto sea lo más importante de los tiempos que vienen. Estos no son tiempos de siembra, esos ya pasaron. Estos son tiempos de crear. De crear vida, de crear realidad, de crear destino, de crearse a uno mismo de acuerdo a la propia esencia.

Debemos estar conscientes que la oscuridad los aprovechará para crear el nuevo paradigma que sostendrá la tiranía oscura que reinará en la Tierra próximamente. Por lo tanto, en este período comenzará el colapso del viejo régimen y comenzará a dejarse ver lo que viene después. Esto aplica tanto en lo macro, como en lo micro. Tanto en el exterior, como en nuestro interior.

El proyecto de la nueva humanidad está en marcha. El control absoluto de su voluntad a nivel energético, psicoemocional y físico. Los encierros, los pinchazos y la tecnología son la tríada sobre la que se está construyendo el modelo del humano de los nuevos tiempos de oscuridad. Un títere robotizado que obedece sin reparos a sus controladores oscuros.

Por nuestra parte, debemos enfocarnos en crear vida desde el amor. De ahí que las actividades artísticas, deportivas, sociales y medio ambientales, serán una alternativa viable para descubrirnos en las partes más íntimas de nuestro ser. Lo que sea que se cree en este período, todo lo que se emprenda, se materializará en la realidad personal. Por ello la recomendación es concentrarse en renacer. Todo lo que se cree debe favorecer la muerte de la identidad espuria que se encuentra sometida a los designios de la oscuridad. Por tanto, hay que buscar refugio en las actividades creativas y artísticas. Son un eficaz método para proyectar los pensamientos inconscientes de lo que se tiene que resolver o trascender a nivel interior. Pero también para reinventarse, para crear la realidad sobre la cual se alcanzará la tan ansiada libertad. Ni se diga para expresar los más íntimos y elevados reflejos del espíritu.

El contacto y el trabajo con la naturaleza también se verán favorecidos en este ciclo. No hay poder creador más grande que el de la Madre Tierra. Por tanto, habrá que intentar practicar actividades para vincularse con ella, tales como iniciar un huerto en casa, sembrar semillas o árboles, limpiar áreas naturales o pasar tiempo en ellas, hacer ejercicio el aire libre, meditar o realizar actividades creativas e introspectivas en contacto con la naturaleza, etcétera. Todo esto, además, estimula lo sensitivo y enseña a abrir el corazón para recibir amor incondicional de muy alta calidad que proviene de los seres de la naturaleza.

Trascender el paradigma del miedo.

El obstáculo principal para crear vida, es el miedo, tanto a la muerte como a la vida. Desde que comenzó la situación sanitaria global, las personas viven temerosas de morir, pero también de vivir. Hay que vencer el miedo a ser, a hacer, merecer y crecer. Superar el terror a la carencia, los desastres naturales, la enfermedad, la mala fortuna, la soledad, la pérdida de libertades y a mirar las cosas desagradable que se llevan dentro: la ausencia de uno mismo, el hueco que no se llena con placer ni la acumulación de bienes materiales; el miedo a percibir las emociones negativas, resentimiento, dolor y sufrimiento que llevan tanto tiempo reprimidos; una imagen empequeñecida de uno mismo; las heridas, traumas y sus efectos a lo largo de la vida, etcétera.

En este ciclo seguirá saliendo mierda debajo del tapete. Hay que perder el miedo a levantarlo, sacar todo lo que hay debajo y ponerlo sobre la mesa. Es preciso confrontar, aceptar y trascender todo lo que ya no tiene razón de ser y nos aleja de la libertad. Enfrentarse a lo peor que hay en nosotros, es parte del precio que hay que pagar por salir de aquí.

Venerar la energía femenina.

Si de lo que se trata en este ciclo es de crear vida, resulta imperativo estrechar el vínculo con nuestra energía femenina y honrarla permitiéndole formar parte de nuestra vida cotidiana. Armonizar nuestro espacio, llenarlo de vida, de belleza y de abundancia en cualquiera de sus manifestaciones. mantenerlo limpio y ordenado. Nuestro entorno es un reflejo de nuestro interior y de nuestra relación con nosotros mismos. La oscuridad prevalece en el caos; el amor en la armonía.

Estos son tiempos para trabajar con las manos y desde el espíritu en proyectos creativos, expresar las emociones y los afectos sin barreras a quien lo merece, activar el disfrute consciente que va más allá de la búsqueda del placer y la felicidad mundana, aprender cosas nuevas y compartir lo que se sabe. Hay que abrirse a dar, pero también a recibir con humildad y gratitud. Sacar lo que ya no se usa, ponerlo al servicio de alguien más. Vivir con lo que realmente se necesita, viajar ligero. Dejar de acumular para llenar huecos internos, para apegarse al pasado. Soltar todo lo que ocupa espacio, pero no se utiliza, tanto fuera como dentro de uno mismo. Dejar de depender de otros, de lo material, de la esperanza en un futuro idealizado. Abrirse a lo nuevo, pero no desde lo mundano sino desde la conciencia y el amor propio. Dejar de negar la oscuridad y encararla para poder encontrar la luz, principalmente a nivel interior.

La mesa está puesta. Nunca como humanidad habíamos tenido tanto en contra, pero tampoco tantas oportunidades delante nuestro. Estos son los tiempos del fin de los tiempos. Cuando sale lo mejor y lo peor de cada quien. ¿Qué vas a hacer con ello? ¿Dejarás que el peso de tu pasado y de tus miedos hunda tu embarcación, o te atreverás a enfrentarlos y trascenderlos para alcanzar la libertad? La decisión está en ti. Ya no hay tiempo, es ahora o nunca.