El caos previo al regreso a casa

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El planeta entra en una época oscura que viene gestándose en lo espiritual y comienza a manifestarse en lo material. Se acaba el tiempo y el espacio de la luz en este plano. Saber lo que viene por delante representa una guía para tomar las decisiones correctas. El momento de liberarse de la prisión está cada vez más cerca. La única luz que queda en este planeta está dentro de los corazones de aquellos que aún la conservan. La oscuridad dará un gran golpe en los próximos meses y esa luz corre peligro si no se defiende con acciones individuales conscientes, congruentes y valientes.

Retos a nivel individual y personal

Este es un período protagonizado por la dualidad. La oscuridad intentará apagar la luz de manera definitiva. Será necesario atravesar el pantano de noche para consolidar la transformación que se ha venido trabajando de años atrás, la luz de la conciencia individual ilumina el camino. En la última parte del trayecto reaparecen los demonios del pasado, aquellos que se creían superados. Darán el último coletazo para hacer caer al abismo al mayor número de almas. Solo los corazones lúcidos, conectados con su esencia, darán el paso a la transformación final. Resulta imperativo sepultar para siempre el pasado en el pantano para poder salir de él y así resucitar a un nuevo estado de conciencia. Período de transformación, muerte y renacimiento a nivel individual; a nivel global se desata el caos que sentará en el trono a las fuerzas oscuras que colonizaron el planeta.

Los demonios en el pantano pondrán a prueba lo que se cree, lo que se hace y lo que se es. Habrá inseguridad y desconfianza en uno mismo y en el entorno. Para salir de ahí es necesario descubrir que no se es lo que dictan una serie de creencias, patrones y condicionamientos determinan. Es necesario tomar consciencia de la verdadera identidad, de la propia esencia, y elegir el camino de la luz renunciando a todo aquello que ancla en el pasado los pensamientos, sentimientos, emociones, conductas y energía. Resulta indispensable renunciar a esa identidad espuria, a lo mundano y al plano material. Ahora más que nunca es necesario elegir entre luz y oscuridad, mente y espíritu, vida material y vida eterna. Pero la clave es sustentar esa elección en acciones claras y contundentes, solo eso hará que retomes la seguridad y la confianza necesarias para salir del pantano.   

Esto no se dará de un día a otro, es necesario el trabajo comprometido y la constancia. Solo con valor, disciplina y amor propio se lograrán cambios de raíz, ya que la oscuridad tocará viejas heridas y traumas, reactivará asuntos del pasado que no se han resuelto. Lo que se entiende popularmente como karma jugará un rol determinante. El primer paso para liberarse es enfrentar lo que sea que venga, no posponerlo más, ya no temerle. Solo así se puede llegar a un entendimiento, asimilación, aprendizaje y el perdón que transforma y libera. En otras palabras, el pasado doloroso tiene que ser sepultado en el pantano para poder salir de él. Estos no son tiempos para iniciar nada, sino para enfocar todos los recursos interiores y materiales en enfrentar la crisis y solventarla.

Es preciso evitar caer en la trampa de buscar la luz fuera, cada uno es la luz. Hay que encontrarla en el corazón y mantenla encendida con hechos conscientes y congruentes, no solo con palabras. Otra trampa es obsesionarse con encontrar en otros la razón y el sentido de la vida, de consumir impulsivamente para suplir carencias, para retomar el control o la estabilidad emocional perdida. Las cosas auténticamente trascendentes no se pueden comprar, la evolución se gana.

Estos son tiempos en los que se manifiestan las obsesiones y un intenso miedo a perderlo todo. Surgirán deseos egoístas de poseer y retener a toda costa situaciones, objetos, ciclos, recursos, personas. Esto alimentará la oscuridad interior de quien no sea capaz de aceptar y dejar ir, que se traducirá en deseos irracionales de venganza, berrinches y contrataques: “¡si no es conmigo y como yo quiero, no será con nadie!” Todo esto será motivado por los fantasmas del pasado, traumas, carencias, culpas, soledades, egoísmo, frustraciones, amargura…

Este es un período en el que las relaciones interpersonales mueren o resucitan, pero nunca volverán a ser iguales. Las personas se sienten vacías y pretende llenarse de los demás. A mayor vacío, mayor intensidad en las relaciones; a mayor intensidad, mayor conflicto; a mayor conflicto, mayor obsesión. Enfrascadas en círculos viciosos de oscuridad, se utilizan las relaciones interpersonales y sexuales como una mera moneda de cambio para obtener placer, reconocimiento, vértigo, pasión, sentido, estabilidad, diversión, deseo, estatus, etc. A mayor intensidad en las relaciones, mayor el vacío; y a mayor vacío, mayor obsesión de poseer al otro.

Prolifera la emocionalidad, la victimización, el drama, la queja. Todo se toma personal, se está a la defensiva al sentir inseguridad y desconfianza en uno mismo y en los demás, el fantasma de la traición, el abandono y el corazón roto estarán presentes en todo momento. Lo oculto sale a la luz, el gran secreto se revela para liberar a unos y sepultar a otros. Surgen conflictos por dinero y complicaciones en temas de herencias, donaciones e impuestos. Esto acompañado de grandes escándalos a nivel público por corrupción, evasión fiscal e información secreta que se da a conocer. El gran mentiroso será expuesto y perderá su poder.

Saldrán a la luz enfermedades psiquiátricas y padecimientos mentales que habían estado escondidos o mal diagnosticados. Proliferarán las enfermedades autoinmunes y psicosomáticas, principalmente en las vías respiratorias y las que terminan en “itis”.

A nivel social

La programación del miedo a nivel masivo estará a todo lo que da, peor que en 2020. Los temas en boga serán la guerra y la crisis económica, con una alta dosis de cambio climático y crisis energética.

Durante los próximos seis meses se intensifica el conflicto en Ucrania y se extenderá por Europa, Medio Oriente y el noreste de África. El gobierno ruso será el protagonista de la escalada bélica que obligará a salir a escena al resto de los actores que hasta ahora han estado involucrados tras bambalinas. Se verán obligados a definir su postura y tomarán partido.

Se incrementa el descontento social, las marchas y manifestaciones. Aquellas que sean genuinas no durarán mucho. Rápidamente serán neutralizadas, descalificadas y politizadas; solo recibirán atención aquellas que favorezcan la agenda de las élites. El mundo se polarizará en dos facciones. La guerra de propaganda alcanzará niveles estratosféricos y será casi imposible conocer la verdad. La libertad de expresión será atacada y reducida al mínimo, solo habrá espacio para las verdades oficiales e institucionales. Tener un criterio propio será más políticamente incorrecto que nunca y expresarlo será inaceptable.

Las religiones y partidos políticos se radicalizan para poder sobrevivir al cambio de paradigmas. La guerra ideológica no dejará a nadie indiferente. La sociedad se polariza, aumenta la violencia, el hampa se desata y el Estado recrudece las medidas de represión y control social en nombre de la seguridad y la libertad.

Lo colectivo se desmorona, todo se reduce a lo que se puede hacer por uno mismo y el entorno cercano.

Surgen con mucha fuerza los gurús que aseguran que estos son nuevos tiempos de luz, que todo estará mejor, que una vez que pase la tempestad llegará la calma, que mucha gente está despertando y es cuestión de tiempo para que caiga el sistema. Su discurso es hueco y solo sirve para mantener viva la esperanza en la humanidad que se aferrará a la vida, al cambio positivo y a cualquier zanahoria que le pongan por delante para seguir jalando una carreta cada vez más densa, pesada y oscura que nunca saldrá del fondo del pantano. 

Surgirán nuevos paradigmas artísticos, cambios estéticos y un nuevo ideal de belleza de la mujer. A nivel masivo estos cambios se dirigen a las tinieblas, serán la antítesis del Renacimiento. Es a nivel individual donde se puede hacer una diferencia y rescatar los valores del Sagrado Femenino del Amor, sin embargo tendrán poco alcance a nivel social, las masas rechazarán todo aquello que no encaje en el nuevo paradigma impuesto por el sistema.

Oportunidades

Quien se sintonice en el amor, viva acorde a sus valores y renuncie a todo aquello que represente un apego al paradigma anterior, a lo mundano y los antivalores promovidos por el sistema, le fluirá la abundancia, logrará establecer relaciones más equilibradas y fundamentadas en la libertad individual, el respeto y el bien común. La comunicación asertiva facilitará la construcción de nuevos acuerdos. En estos tiempos surgen nuevos proyectos familiares, se consolida la relación con los padres, se armoniza la relación materna y finalmente cicatrizan las heridas del pasado con las que se ha venido trabajando en los últimos años.

Renace la energía femenina en los corazones sensibles y conscientes, se renueva y amplifica la creatividad, la inspiración y la intuición. Se actualiza la percepción que se tiene del trabajo. Toman un nuevo sentido los quehaceres laborales y cotidianos. Habrá cambios importantes en esta área para quien se atreva a romper esquemas y vea el trabajo como una posibilidad de evolución espiritual, no solo material. Para que todo esto fluya adecuadamente, es necesario cerrar ciclos, dejar ir y liberarse de los paradigmas del pasado de una vez y para siempre.

Por último, se debe entender que la verdad libera. Ya no hay espacio para la luz en este mundo. La oscuridad se lo apropió y es tiempo de salir de aquí. La única manera de lograrlo es encontrándose con la auténtica esencia y renunciando a todo lo que no se es, a todo aquello que causa apego a este plano material. Estos no son tiempos de gozar, son tiempos de salvarse. El Titanic se hunde, es momento de buscar un salvavidas, no de irse de fiesta mientras alguien más repara el barco. Hoy más que nunca, la ignorancia, la inconsciencia y la inmadurez son los peores enemigos de la libertad. Es momento de hacer frente a los tiempos oscuros que vienen y consolidarse en el amor viviéndolo. Esa es la única manera de salir de aquí.