Decálogo para ser tú mismo

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Este es un decálogo para vivir en amor a pesar del caos mundial, para ser tú mismo a pesar de los esfuerzos del sistema por alejarte de tu esencia, para incrementar tu vibración, ampliar tu conciencia y fortalecer tu energía lo suficiente para salir de la prisión y regresar al lugar donde provienes. Aquí tienes la guía, el resto depende de ti. 

1. Ámate a ti mismo más que a nada ni nadie.

El primer principio del amor es el amor a uno mismo. Esto no es egoísmo como te han hecho creer, es congruencia en su más puro estado. Amarte es conocerte, aceptarte, respetarte, protegerte, procurarte, desarrollarte y confiar en ti. Amarte es tratarte de la misma manera que te gustaría ser tratado por otros y, a su vez, tratarlos con el mismo respeto y sin expectativas de por medio. Cuando eres correspondido, abre tu corazón; cuando no, aléjate sin juzgar, suelta y deja ir.

Quien se ama es consciente de sus actos y predica con el ejemplo. Suele ser incomprendido en su entorno, pero es consciente de ello y no le afecta. Sabe que su rol en la vida de los demás no es el de ser popular y lo asume sin quejarse. Se concentra en sí mismo y está dispuesto a colaborar sin cargar con responsabilidades que no le corresponden.

Cuida su cuerpo, mente, emociones y energía. Es muy selectivo para satisfacer sus deseos, ya que es consciente del riesgo que implica y, como se ama, se cuida de sus propios impulsos.

2. Vive en amor.

El amor es más que un sentimiento, es un estado de conciencia. El amor es un estilo de vida, no una pose, es decir, el amor se vive, no se pregona. Hay una regla que no falla: quienes más divulgan ser amor, más oscuros son. No confundas vivir en amor con practicar alguna religión, una corriente filosófica, esotérica o mística, y, mucho menos, cualquier ramificación de la new age. Y si te preguntas qué es vivir en amor o necesitas un método que te indique el camino paso por paso, comienza por dejar de pensar con la mente y conecta con tu conciencia, ahí encontrarás todas las respuestas. No obstante, ten siempre presente que para vivir en amor necesitas aplicar cotidianamente “las cuatro C’s”: conciencia, congruencia, constancia y coraje. 

Ten presente que quien vive en amor –realmente en amor–, tiene al mundo en su contra y, ante los ojos de las personas inconscientes, siempre es el malo. Cada paso firme que se da desde el amor tiene consecuencias: las negativas son producto de una especie de castigo que proviene de la oscuridad por desobedecerla, mientras que las positivas, son la recompensa natural que obtienes por tus obras conscientes. Que no te desanime lo negativo. Quien vive en amor asume las consecuencias de sus actos, se sabe capaz de gestionar las reacciones oscuras a las acciones que emprende, y las enfrenta con la conciencia de que son obstáculos que le permiten continuar creciendo y fortaleciéndose.

3. Siente, confía, luego existe.

Aprende a discernir lo que proviene de ti y lo que no. Estás expuesto a diversos estímulos que provienen del exterior, cuya finalidad es manipularte interfiriendo tus pensamientos, sentimientos, emociones, sensaciones y conductas; además de contaminar, alterar y robar tu energía; enfermar tu cuerpo físico, y falsear tu percepción de la realidad y de ti mismo. Todo el tiempo estás siendo atacado, sobre todo mientras duermes.

Conociéndote a ti mismo puedes filtrar lo que viene de ti y lo que no, aunque ambas cosas parezcan provenir de tu interior. Por lo tanto, debes aprender a sentir con la conciencia y no con la mente. Cuando sientes con la mente dependes de innumerables factores de interpretación, comenzando por las emociones y sentimientos programados en ella. De ahí que tu percepción puede ser fácilmente manipulada.

Esto no ocurre cuando percibes con la conciencia. Por lo tanto, aprende a escuchar tu intuición y a confiar en ella. Si dudas y la descalificas, la estarás tratando como te trataría cualquiera que pretenda dañarte. Eso no es vivir en congruencia con el primer principio del amor. Así que siente, confía en lo que percibes y actúa en consecuencia teniendo la certeza de que estás haciendo lo correcto.

4. Silencia tu mente para poder escuchar a tu esencia.

La mente es el escenario donde confluyen el ruido y los estímulos que provienen del exterior. Todo el tiempo es una fiesta que hace imposible que escuches la voz de tu conciencia. Para silenciarla, medita, contempla la naturaleza, realiza actividades creativas o artísticas, haz ejercicio al aire libre y desconéctate de todos tus dispositivos electrónicos en diferentes períodos del día. Y, sobre todo, ábrete a recibir lo que tu conciencia necesita decirte o hacerte sentir, discierne su origen y confía en tu intuición. Si te das cuenta de que tienes que trabajar en algo, hazlo pronto, no lo dejes para después. Mientras no lo resuelvas, no podrás avanzar.

5. Elige lo correcto.

El filósofo danés Sören Kierkegaard afirmó que “elegir es elegirse”. Puedes decir que vives en amor, pero si tus acciones indican lo contrario, eres oscuridad. Eres el resultado de tus acciones y de la intención con la que las realizas. Literalmente, construyes tu realidad a través de tus acciones. Por ende, resulta fundamental tomar conciencia antes actuar, de esa manera puedes evaluar todas las opciones y elegir la correcta. No la que más te conviene, la más fácil, la más cómoda o la que te genera mayores beneficios, sino la correcta. Esta alternativa suele ser la menos atractiva de todas, incluso, genera incomodidad y cierta resistencia.  

Filtrar tus decisiones por tu ideología política o religiosa, tu formación académica y profesional, la educación que recibiste en casa y las creencias, hábitos y tradiciones familiares, no necesariamente garantizan que aciertes en la elección de la opción correcta. Considera estas opciones y todas las que se te ocurran, pero después fíltralo todo a través de tu conciencia. Elige con humildad la alternativa que represente hacer las cosas desde el amor y no desde el miedo, siempre es la decisión correcta y la que trae mayores beneficios.

6. No te vendas.

La oscuridad está pisando el acelerador al máximo. Su meta es hacer miserable la vida da cada ser humano para que termine aceptando voluntariamente lo que ofrece el lado oscuro. Muchos han caído en la trampa de la desesperación y la desesperanza. Se sienten atrapados en un callejón sin salida y terminan entregándose al sistema opresor a cambio de cualquier cosa: un nuevo empleo, una pareja, el viaje de los sueños, un hijo, una nueva vida, etcétera.

No creas que solo la pasan mal quienes se niegan a ensombrecer su corazón. Hay mierda para todos sin distinción. Seguramente has visto que, en los últimos tiempos, decenas de celebridades se han quejado amargamente sobre el precio que tienen que pagar por tener fama y fortuna. Se venden por tenerlo todo y ni así son felices. Al contario, más tienen, más sufren.

Acepta que a lo máximo que aspiras en estos tiempos es a mantenerte a flote. Y ten presente que, así como nadie se salva de pagar impuestos, nadie se salva del acoso de la oscuridad. Si de todas maneras vas a pagar un precio por estar vivo, no renuncies al amor a cambio de cualquier cosa que terminará esfumándose. No pierdas lo más por lo menos. No renuncies a la libertad a cambio de lo mundano.

7. Siembra, deja ir y confía.

A todas luces el mundo no es como tú quieres. Tampoco las personas que amas. Al igual que tú, cada uno tiene derecho a ser y hacer lo que desee, no lo que a ti te gusta o te conviene. Aceptarlo te libera y libera a los demás de toda expectativa creada por el ego. Las cosas y las personas simplemente son. Eres libre de incorporarlas a tu vida o desvincularte de ellas, pero no de intentar cambiarlas, aún y cuando tienes buenas intenciones.

A través de tu ejemplo, siembras semillas de conciencia en el corazón de las personas que te rodean. Es de sabios dejar que cada uno decida si riega y cuida la semilla hasta verla florecer, o si la deja morir. Cualquiera que sea el caso, ya no es responsabilidad tuya. Tu trabajo concluyó al sembrar la semilla. Por lo tanto, suelta, dejar ir y confía en que el amor, tarde o temprano, florece en los corazones que lo albergan.

8. Desapégate del deseo y el placer.

Aprende a diferenciar el placer que te produce la satisfacción de los deseos que surgen en tu mente, del placer que hace brillar tu corazón cuando realizas actividades propias de tu esencia. El primero surge del instinto y fortalece tu apego a lo mundano, mientras que el segundo surge de la conciencia y te vincula con tu esencia.

Entiende que placer no es sinónimo de felicidad, y que la verdadera felicidad es un estado de conciencia, no una meta existencial. Desapegarse del deseo equivale a dejar de identificarse con lo mundano para identificarse con la esencia. Y esto, a su vez, representa un desapego de la materia y del domino de la mente.

Antes de actuar, evalúa de dónde proviene el deseo que te impulsa a realizar tal o cual actividad: ¿surge del instinto o de tu esencia? Toma conciencia de las elecciones que realizas y asume las consecuencias de tus acciones. Las que predominan determinan tu realidad y tu destino final.

9. Trabaja duro en tu interior.

Nada es gratis en la vida. La creencia de que alguien salvará al mundo sin que éste tenga que hacer nada, no solo es equivocada sino mezquina y profundamente mediocre. La libertad se gana, nadie te la va a regalar. La salvación se alcanza o se diluye con cada decisión que se toma, no depende de nada ni nadie más que de uno mismo.

Trabaja duro en tu interior. Sana tus heridas, identifica la programación que recibió tu mente y encuéntrate más allá de ella. Protege y limpia tu energía. Procura tener buenos hábitos tanto en lo físico, como en lo psicoemocional y lo energético. Aprende de tus errores y de la experiencia de otros, pero forma tu propio criterio con base en tu propia experiencia. Búscate y encuéntrate. Una vez que lo hagas, acéptate, respétate y ámate en todo momento. Esto debe ser tu prioridad de ahora en adelante.

10. Honra, respeta y vincúlate a la naturaleza.

Cuando reconoces la sensibilidad, la sabiduría, la congruencia y el profundo amor que hay en la mayoría de los seres que conforman la naturaleza (no todos, también los hay de naturaleza oscura), te estás vinculado con la vida misma a un nivel de conciencia superior. No hay aliado más poderoso en estos tiempos ni compañía más grata y sincera que la brindada por la naturaleza: animales, plantas, árboles, flores, piedras, montañas, ríos, mares y la Tierra misma, están luchando codo a codo con las personas conscientes para mantener encendida la energía de amor en este plano. Si no fuera por ellos, la humanidad ya hubiera colapsado desde hace mucho tiempo.

También ellos son atacados con crueldad por la oscuridad, pero al carecer de una mente programada como la humana, manifiestan el amor de una manera libre y genuina. Al vincularte con seres de la naturaleza, estás ayudando a limpiarlos de la energía de baja vibración que generan los ataques de la oscuridad, y a la vez su energía te limpia a ti. Este círculo virtuoso fortalece la energía de todos los involucrados y el vínculo entre los seres de amor en este y otros planos.

Si buscas generar vínculos basados en el amor incondicional más puro que existe, acércate a la naturaleza con humildad y respeto, abre tu corazón y expande tu conciencia. Nunca más volverás a sentirte solo.